La primera traducción de la historia: La Piedra Rosetta

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La primera traducción de la historia: La Piedra Rosetta
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En la actualidad, carreras universitarias como el Grado en Traducción e Interpretación, o la constante presencia de traducciones desde múltiples idiomas en películas, series o contenido de redes sociales, hacen que esta actividad (que consiste en hacer entendible un idioma para los hablantes de otro) esté presente en nuestro día a día sin que casi nos demos cuenta.

Sin embargo, ¿conoces cuál fue al primera traducción? ¿sabes que la traducción no fue un campo de conocimiento autónomo hasta el siglo XX? Estas y muchas otras algunas de las interesantes curiosidades de la historia que escribe la disciplina de los traductores. ¿Vienes a conocerla?


El origen de la traducción


Como en todas las disciplinas históricas iniciadas en la Antigüedad, es difícil establecer un origen certero ya que, al final, múltiples acontecimientos y pueblos se han encontrado en desarrollo simultáneo desde el inicio de la andadura de la humanidad, y muchos elementos y datos se han perdido. Es por eso que, al final, lo importante es tomar un hecho como referencia que nos ayude a situar, comprender y empezar a desglosar los posibles caminos e itinerarios que han definido la historia de la traducción, y que en este caso encontramos como una de las primeras evidencias de traducción escrita en la conocida Piedra Rosetta.

Si bien este hallazgo marca el punto de partida de la traducción, si nos centramos ya en Occidente y en la importancia de la religión, gran parte de la historia de la traducción y de su desarrollo y, al fin y al cabo, constitución como una labor o disciplina, ha tenido que ver y se ha desarrollado gracias a las traducciones de los textos bíblicos.

La Biblia, originalmente escrita en hebreo, idioma que se fue perdiendo, fue uno de los primeros textos de los que constan traducciones escritas por encargo. Es decir, similares al concepto de traducción que podemos tener en mente hoy en día y que tenían como uno de sus objetivos difundir las Sagradas Escrituras entre quienes no hablaban la lengua judía. Por supuesto, esta labor es un elemento fundamental de que el contenido y la posterior influencia y presencia de la religión cristiana no se perdieran y llegara a alcanzar la extensión e influencia que hoy conocemos, por lo que supone un hito fundamental en la historia de Occidente.

Más adelante, en la Baja Edad Media, textos de distintos ámbitos, como pueden ser la filosofía, así como desarrollos y análisis científicos, se tradujeron al árabe por traductores orientales, lo que provocó que el contenido presente en estos textos, a lo largo de los siglos de dominio musulmán, encontraran su expansión por toda Europa desde España.

Y precisamente en nuestro país se encuentra una de las más importantes escuelas de traducción, la Escuela de Traductores de Toledo. En este centro se realizaron traducciones que permitieron la difusión de conocimientos que darían pie al desarrollo científico, tecnológico y filosófico del territorio.

Pero detengámonos por un momento en conocer el que se considera el origen de la traducción.


La Piedra Rosetta: la traducción más antigua


La Piedra Rosetta es una porción de granodiorita egipcia, en la que está inscrito el llamado Decreto de Menfis. Su origen data del 196 antes de Cristo, y se considera el origen de la traducción ya que el texto del decreto se encuentra escrito en 3 lenguas: jeroglíficos egipcios, en griego y en egipcio demótico.

Pero la importancia de la Piedra Rosetta no se encuentra sólo en su hallazgo, sino que es en sí misma una prueba de la importancia de la traducción, ya que antes de su descubrimiento se había perdido el conocimiento de los jeroglíficos egipcios, abandonados en su uso como lengua a partir del siglo III d.C.

Entonces, fue gracias a esta estela egipcia que se pudo retomar e investigar, gracias a las traducciones presentes en los otros 2 idiomas que la componen, el desciframiento de esta lengua asociada a la sucesión de pequeños glifos, y que dan lugar a los signos que componen este enigmático idioma del antiguo Egipto.


La expansión de la traducción en Occidente: La Biblia


Algunos podrán preguntarse por qué es importante o necesario hablar de manera particular de las traducciones que se han realizado sobre la Biblia, y la respuesta es sencilla: las traducciones de los textos bíblicos fueron los que, en Occidente, ayudaron a estandarizar o hicieron de la traducción una labor concreta, diferenciada y específica. Llegando a ser el trabajo fundamental de muchos monjes que se dedicaban a traducir textos religiosos en los monasterios europeos.

En primer lugar, fue el faraón Ptolomeo II, ya en siglo III a.C., quien mandó traducir el Antiguo Testamento al griego, contando con lo que hoy podríamos llamar un servicio de traductores, ya que se trataba de sabios que se dedicaban a dicha tarea, pudiendo considerarse creador de los primeros encargos de traducción.

Las posteriores traducciones de los textos bíblicos al latín fueron fundamentales para la difusión de la Biblia por Europa y predominantes en el medievo, ya que hubieron de pasar varios siglos hasta encontrar una versión completa de las Escrituras Sagradas en otro idioma europeo, como no ocurre en Alemania o España hasta el siglo XVI, por ejemplo.


Pensando el presente: Los traductores hoy día


En cualquier caso, el desarrollo y la labor del traductor fue tomando forma y asentándose en instituciones, ya que se comprobó cómo era un medio fundamental para la expansión de conocimientos, ideas y descubrimientos científicos. A lo largo de la Edad Moderna su estudio y metodología se fue perfeccionando, pero no será hasta pasada la Segunda Guerra Mundial que la traducción se desprende de los estudios de filología, volviéndose una disciplina autónoma.

A partir de este momento, y gracias también a que intelectuales y personas reconocidas de multitud de países comienzan a reivindicar su importancia, la traducción empieza a tomar una forma propia y a desarrollarse alcanzando un grado de importancia y presencia mucho mayor que en cualquier otro punto de su historia anterior.

Es por esto que, actualmente, los estudios de traducción e interpretación son itinerarios específicos desglosados en función de las lenguas a traducir, adquiriendo un corpus académico y laboral amplio y propio.

Además, la globalización y la actual presencia cada vez mayor de contenidos audiovisuales que llegan a nuestras manos desde cualquier parte del mundo gracias a tecnologías como internet, han hecho que la traducción de cualquier tipo de formato se vuelva una necesidad primaria para empresas y particulares, contando para ello con multitud de equipos de profesionales ampliamente formados que cuyo trabajo es, hoy, más necesario que nunca.